
UNEMI reconoce la producción científica de sus docentes y carreras durante la clausura del Mes de la Divulgación Científica
La Universidad Estatal de Milagro distinguió la producción científica alcanzada durante 2025, con reconocimientos a docentes y carreras por sus publicaciones en revistas de alto impacto indexadas en Scopus y en revistas regionales.
La investigación científica ocupó un lugar central en la Universidad Estatal de Milagro (UNEMI) durante la clausura del Mes de la Divulgación Científica 2026, desarrollada el martes 29 de septiembre en el Auditorio Aulario W. La jornada incluyó la entrega de reconocimientos a docentes y carreras que destacaron por su producción científica durante 2025.
El acto permitió reconocer el trabajo de investigadores de las facultades de Ciencias e Ingenierías; Educación; Ciencias Sociales, Educación Comercial y Derecho; y Salud y Servicios Sociales. El programa contempló 84 reconocimientos, correspondientes a docentes que alcanzaron los primeros lugares en producción de artículos de alto impacto y artículos regionales, además de distinciones a las carreras con mayor producción científica institucional.
Entre las primeras distinciones se entregaron placas a ocho docentes que ocuparon el primer lugar en artículos de alto impacto dentro de sus respectivas facultades. Los resultados registraron casos de empate técnico, por lo que varios investigadores compartieron la primera posición al alcanzar igual número de publicaciones.
En Ciencias e Ingenierías, Juan Diego Valenzuela Cobos alcanzó el primer lugar con 10 artículos de alto impacto. En la Facultad de Educación, Sandra Maricela Campuzano Rodríguez, el Ph. D. Fernando Erasmo Pacheco Olea, Rita Maricela Púas Salazar y Jacqueline del Pilar Regatto Bonifaz compartieron la primera posición, con cuatro publicaciones cada uno.
En Ciencias Sociales, Educación Comercial y Derecho, Patricio Rigoberto Álvarez Muñoz obtuvo el primer lugar con ocho artículos; mientras que Lisset Alexandra Manzano Gallegos y Edgar Rolando Morales Caluña compartieron la primera posición en Salud y Servicios Sociales, con seis publicaciones cada uno.
El reconocimiento alcanzó también a las carreras. Software, en modalidad presencial, de la Facultad de Ciencias e Ingenierías, obtuvo la distinción por mayor producción de artículos de alto impacto, con 36 publicaciones. Por su parte, Educación Básica, en modalidad en línea, de la Facultad de Educación, recibió el reconocimiento por mayor producción de artículos regionales, con 88 publicaciones.
Para el Ph. D. Huber Echeverría Vásquez, director de la Escuela de Formación en Investigación, el Mes de la Divulgación Científica constituyó un espacio para acercar la ciencia, la investigación y la innovación a la comunidad universitaria. Destacó que las ponencias desarrolladas a partir de artículos científicos y proyectos de investigación permitieron compartir conocimientos y experiencias en diferentes áreas, generando oportunidades para que estudiantes y docentes conozcan nuevos aportes y comprendan su contribución al desarrollo de la sociedad.
Detrás de cada publicación existe, además, un trabajo articulado con la actividad académica. Así lo explicó la Ph. D. Dinora Carpio, directora de la carrera de Pedagogía de la Lengua y la Literatura, quien señaló que las publicaciones mantienen una relación estrecha con el trabajo desarrollado en las aulas y con las problemáticas observadas en los procesos de enseñanza y aprendizaje.
Para Carpio, recibir el reconocimiento resultó especialmente significativo porque no lo esperaba. Aunque reconoció que las responsabilidades de gestión y docencia limitan el tiempo disponible para investigar, consideró que la distinción representa un reconocimiento al esfuerzo realizado. “Me siento comprometida a continuar trabajando con un mayor empeño, con mayor compromiso para que la Universidad de Milagro siga creciendo”, expresó.
La entrega continuó con los segundos y terceros lugares en artículos de alto impacto, así como con los primeros, segundos y terceros lugares en artículos regionales de cada facultad. En este segmento se destacó a docentes que alcanzaron diferentes niveles de producción durante 2025, incluyendo investigadores que recibieron más de una distinción por sus resultados.
Uno de estos casos corresponde a la Facultad de Educación, donde Milton Criollo Turusina obtuvo el primer lugar en artículos regionales, con 27 publicaciones, mientras Jessica Carvajal Morales alcanzó el segundo lugar con 20. Borys León Reyes recibió dos reconocimientos: tercer lugar en artículos regionales, con 17 publicaciones, y tercer lugar en artículos de alto impacto, con dos publicaciones.
En Ciencias Sociales, Educación Comercial y Derecho, cinco docentes compartieron el segundo lugar en artículos de alto impacto, con cuatro publicaciones cada uno, mientras veinte investigadores ocuparon el tercer lugar con tres artículos. En esta facultad, los artículos regionales registraron ocho publicaciones para el primer lugar, siete para el segundo y seis para el tercero.
En Salud y Servicios Sociales, Mauricio Guillen Godoy alcanzó el primer lugar en artículos regionales, con 31 publicaciones, mientras Grecia Encalada Campos obtuvo el segundo lugar con siete. Cinco docentes compartieron el tercer lugar con seis artículos cada uno. En artículos de alto impacto, dos docentes ocuparon el segundo lugar con cinco publicaciones y tres alcanzaron el tercer lugar con cuatro.
Desde la perspectiva institucional, el Ph. D. Edwuin Carrasquero, vicerrector de Investigación y Posgrado, destacó el crecimiento alcanzado por UNEMI en materia de investigación. Su intervención puso énfasis en la evolución de la producción científica, la presencia internacional de los docentes y la capacidad institucional desarrollada para impulsar proyectos de investigación.
Carrasquero, señaló que la Universidad pasó de plantearse lo que quería hacer en investigación a mostrar resultados concretos, con metas que en determinados momentos parecían difíciles de alcanzar. En ese proceso, destacó el incremento de la producción científica y el fortalecimiento de los proyectos y de la propia Facultad de Investigación.
A esta mirada se sumó el Ph. D. Paolo Fabre, decano de la Facultad de Investigación, quien resaltó la importancia de conocer los resultados alcanzados para continuar trabajando de manera colaborativa. Asimismo, señaló que durante los últimos años se ha registrado un incremento importante de la producción científica y planteó estos reconocimientos como parte de un proceso que debe continuar.
Las voces de docentes y autoridades muestran que los reconocimientos entregados durante la jornada representan distintos componentes de un mismo proceso: producción científica vinculada con la actividad académica, divulgación del conocimiento, colaboración investigativa y crecimiento institucional.
El acto concluyó con las palabras del vicerrector de Investigación y Posgrado y una fotografía oficial junto a docentes, representantes de las carreras reconocidas y autoridades universitarias. De esta manera culminó el Mes de la Divulgación Científica 2026, una agenda que permitió compartir los resultados de la investigación desarrollada en la institución y reconocer públicamente a quienes contribuyeron a esa producción durante 2025.
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Más de 600 personas accedieron a atención visual gratuita en la UNEMI
La jornada oftalmológica, impulsada por la Prefectura del Guayas, permitió realizar evaluaciones visuales y entregar lentes gratuitos a quienes los requerían.
Más de 600 personas fueron atendidas durante una jornada oftalmológica desarrollada en una de las plazoletas de la Universidad Estatal de Milagro (UNEMI), iniciativa impulsada por la Prefectura del Guayas para acercar servicios de salud visual a ciudadanos que requieren atención especializada y que, en muchos casos, enfrentan limitaciones económicas para acceder a lentes.
La actividad contó con la participación de estudiantes, integrantes de la comunidad universitaria y ciudadanos de Milagro. La atención inició con un proceso de registro digital y físico, seguido de las respectivas evaluaciones oftalmológicas. Una vez realizados los exámenes, las personas que requerían corrección visual recibieron sus lentes de manera gratuita.
El Dr. Josué Ortega, director de la campaña visual, explicó que la brigada se instaló en la UNEMI gracias a la apertura de la institución para facilitar este espacio. Detalló que los beneficiarios fueron registrados antes de pasar al área oftalmológica, donde se realizaron los exámenes necesarios para determinar sus requerimientos visuales.
La organización contó además con el respaldo del Dr. Walter Loor Briones, decano de la Facultad de Educación, quien destacó la articulación entre la Universidad y la Prefectura del Guayas para acercar este servicio a sus beneficiarios.
“La visita de una delegación del Consejo Provincial del Guayas tuvo el acierto de poder aportar con nuestros estudiantes e incluso con los padres de nuestros alumnos”, señaló.
El decano agregó que la atención permitió evaluar la condición visual de los participantes y entregar lentes sin costo a quienes los necesitaban. “Hoy se ha solucionado el problema de falta de sus lentes para poder ver mejor”, expresó, al tiempo que agradeció la participación del Consejo Provincial, Bienestar Universitario y la FEUE en el desarrollo de la actividad.
Para el Dr. Ortega, uno de los principales objetivos de esta iniciativa es brindar atención a personas que no cuentan con los recursos económicos necesarios para acceder a este tipo de servicios y contribuir así al cuidado de su salud visual.
Los beneficiarios también valoraron la gratuidad y accesibilidad de la atención. Fredy Vera calificó la campaña como “muy buena” y destacó la posibilidad de atender a personas con dificultades de visión. Por su parte, Stephany Holguín calificó la iniciativa como “10 de 10” y resaltó la importancia de desarrollar este tipo de acciones dirigidas a la comunidad.
Entre los estudiantes, contar con una adecuada salud visual resulta especialmente importante por las actividades académicas y el tiempo dedicado al uso de dispositivos electrónicos. Evelyn Sumba destacó que la campaña, además de ser gratuita, permite atender una necesidad relacionada con el cuidado de la visión. Asimismo, Nicol Quinto San Lucas, estudiante de Pedagogía de la Actividad Física y Deporte, señaló que para muchos estudiantes adquirir lentes representa un gasto difícil de asumir, por lo que valoró positivamente esta oportunidad.
La actividad evidencia el valor de la cooperación interinstitucional para acercar servicios de atención y bienestar a la ciudadanía. Desde la UNEMI, la participación de la Facultad de Educación, Bienestar Universitario y la FEUE permitió acompañar una iniciativa enfocada en responder a una necesidad concreta: contribuir al cuidado de la salud visual de sus beneficiarios.
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UNEMI impulsa una formación turística conectada con el territorio, la tecnología y el mundo
La Universidad Estatal de Milagro (UNEMI) promueve una formación turística que conecta el conocimiento del territorio ecuatoriano con la tecnología y las experiencias académicas internacionales. Así se evidenció en una nueva edición de La Academia Contigo, que tuvo como invitado al Mgtr. Freddy Garaicoa, vinculado a la formación de la carrera de Turismo, modalidad en línea.
En el marco del Día Mundial del Turismo, La Academia Contigo abrió un espacio para analizar los desafíos que enfrenta el sector y la preparación que requieren los futuros profesionales.
Durante el diálogo, el Mgtr. Freddy Garaicoa explicó que estudiar Turismo significa mucho más que viajar. Para los estudiantes, cada recorrido representa una oportunidad para observar, analizar y comprender las características culturales, paisajísticas y sociales de los territorios, así como las posibilidades que estos ofrecen para el desarrollo turístico.
Desde esta perspectiva, Ecuador constituye un amplio espacio de aprendizaje por su diversidad territorial. El docente señaló que existen destinos consolidados y otros emergentes que pueden ampliar las alternativas para quienes visitan el país. La formación académica busca que los futuros profesionales aprendan a reconocer esas oportunidades y comprendan el turismo desde una visión integral.
Aprender en otros territorios para transformar las aulas
La experiencia internacional ocupa un lugar importante en este proceso. Durante el podcast se mencionaron Helsinki, Finlandia; Madrid, España; Roma, Italia; y Hangzhou, China, ciudades relacionadas con experiencias académicas, capacitaciones e intercambios desarrollados por docentes de la Universidad.
Para Garaicoa, el valor de estas experiencias está en la posibilidad de regresar con nuevos conocimientos y compartirlos con los estudiantes. Las prácticas observadas en otros contextos pueden ser analizadas y adaptadas al trabajo académico, generando nuevas formas de enseñar y de vincular la teoría con la práctica.
Entre estos destinos, Hangzhou representa una experiencia reciente de internacionalización académica. El contacto con otras instituciones y metodologías permitió ampliar perspectivas sobre la formación y conocer prácticas que pueden aportar al trabajo desarrollado desde las aulas de UNEMI.
Este proceso se relaciona con la visión del Vicerrectorado Académico de Formación de Grado, liderado por la Ph. D. Jesennia Cárdenas Cobo, desde donde se articulan acciones orientadas a ampliar las experiencias formativas y preparar a los estudiantes frente a los desafíos profesionales contemporáneos.
La inteligencia artificial llega al turismo
Otro de los temas abordados fue el impacto de la inteligencia artificial (IA) en el sector turístico. Actualmente, estas herramientas pueden contribuir al diseño de itinerarios, la recomendación de destinos y la generación de alternativas para quienes planifican sus viajes.
Garaicoa explicó que la IA constituye una herramienta de apoyo para profesionales y estudiantes, pero no sustituye el componente humano de la actividad turística. La interacción con las personas, el conocimiento de las culturas y la experiencia directa en los territorios continúan siendo elementos fundamentales para comprender y desarrollar el turismo.
La formación se extiende, además, hacia las prácticas preprofesionales y los proyectos de vinculación, espacios en los que los estudiantes pueden trasladar sus conocimientos hacia los territorios. Para el docente, el desarrollo turístico requiere articulación entre la academia, los gobiernos locales y el sector privado, acompañada de planificación y objetivos sostenibles.
De esta manera, La Academia Contigo mostró que la transformación del turismo puede comenzar desde las aulas: conocer Ecuador, aprender de otros escenarios del mundo, incorporar nuevas tecnologías y convertir esas experiencias en conocimiento para los estudiantes.
El episodio evidencia el aporte de UNEMI a la preparación de profesionales capaces de interpretar las nuevas dinámicas del turismo y contribuir, desde sus conocimientos, al desarrollo de los territorios. Como planteó Garaicoa durante el programa, uno de los desafíos para los futuros profesionales es “vender al Ecuador” turísticamente y transformar el sector desde el conocimiento.
La Academia Contigo: conversaciones que acercan el conocimiento, las experiencias y las voces de UNEMI a nuestra comunidad.
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¿Qué pasa en el cerebro cuando usamos demasiado las redes sociales?
La exposición constante a notificaciones, videos y contenidos breves puede influir en nuestros hábitos de atención y dificultar la desconexión. Especialistas de la Universidad Estatal de Milagro (UNEMI) explican qué ocurre cuando el uso de las redes comienza a ocupar demasiado espacio en la vida cotidiana.
Revisar una notificación, responder un mensaje, deslizar un video o esperar un nuevo “me gusta” son acciones que forman parte de la rutina diaria de millones de personas. Aunque parecen actividades breves, la exposición constante a estos estímulos mantiene al cerebro recibiendo novedades de manera continua, una dinámica que puede influir en la atención, la concentración y el descanso.
El Mgtr. Christian Peñafiel, psicólogo de Bienestar Universitario de la Universidad Estatal de Milagro (UNEMI), explica que las redes sociales ofrecen estímulos rápidos y constantes que pueden activar el sistema de recompensa del cerebro. En este proceso interviene la dopamina, un neurotransmisor relacionado con la motivación y la búsqueda de recompensas.
“Cuando este hábito se vuelve excesivo, puede resultar más difícil mantener la atención durante mucho tiempo, tolerar actividades menos estimulantes o desconectarnos de la pantalla”, señala Peñafiel.
Desde esta perspectiva, el problema no está necesariamente en utilizar redes sociales, sino en la frecuencia y el tiempo que ocupan dentro de la vida cotidiana.
¿Por qué queremos revisar el celular una y otra vez?
La Mgtr. Joselin Noboa Cueva, psicóloga de Servicios de Bienestar Universitario de UNEMI, coincide en que el uso prolongado puede generar una exposición permanente a estímulos y recompensas rápidas.
Esta dinámica puede incrementar la necesidad de revisar el celular y dificultar la desconexión, especialmente cuando el dispositivo permanece al alcance durante gran parte del día.
La especialista plantea una mirada equilibrada frente a este fenómeno: “No se trata de satanizar las redes, sino de aprender a usarlas de manera consciente y equilibrada”, sostiene Noboa.
Las plataformas digitales forman parte de la comunicación, el entretenimiento, el estudio y otras actividades cotidianas. Por ello, el desafío no necesariamente consiste en eliminarlas, sino en identificar cuándo su uso comienza a interferir con otras actividades.
El cerebro busca la siguiente novedad
Desde el campo de la Medicina, el Dr. Ángel Jiménez, docente de la carrera de Medicina de UNEMI, explica que una notificación, un mensaje o un contenido de interés puede activar el sistema de recompensa cerebral. La dopamina interviene en este proceso y puede generar motivación para continuar explorando nuevos contenidos.
“Por eso muchas veces entramos a revisar algo ‘un momento’ y terminamos pasando mucho más tiempo del que habíamos pensado”, señala Jiménez.
El especialista añade que la exposición continua a contenidos breves y cambiantes puede acostumbrarnos a una dinámica de estímulos rápidos. Esto puede hacer más difícil sostener la atención en actividades que requieren períodos prolongados de concentración.
Leer un texto extenso, estudiar, desarrollar una tarea o permanecer concentrado en una sola actividad compite entonces con un entorno digital diseñado para ofrecer novedades de manera constante.
Cuando las redes también ocupan las horas de sueño
Otro aspecto relacionado con el uso excesivo es el descanso.
Cuando las redes sociales ocupan parte del tiempo destinado a dormir, pueden aparecer cansancio mental, dificultades de concentración e irritabilidad. Jiménez advierte, además, que utilizar dispositivos hasta altas horas de la noche puede interferir con el descanso.
El problema puede aparecer cuando unos minutos frente al teléfono se convierten en períodos más largos y terminan desplazando las horas necesarias de sueño.
A esto se suma la exposición permanente a publicaciones sobre la vida de otras personas. Según el docente de Medicina de UNEMI, este contacto continuo con contenidos sociales puede influir en el estado de ánimo, especialmente cuando desplaza actividades necesarias para el bienestar cotidiano.
¿Cuándo debería preocuparnos?
Los especialistas coinciden en que las redes sociales forman parte de la vida contemporánea y que su uso no debe entenderse desde una perspectiva de prohibición.
Una señal importante aparece cuando el tiempo frente a la pantalla comienza a desplazar el descanso, la concentración, las relaciones interpersonales o las responsabilidades diarias.
Observar cuánto tiempo utilizamos las plataformas, identificar qué situaciones nos llevan a revisar constantemente el teléfono, establecer momentos de desconexión y proteger las horas de descanso pueden contribuir a desarrollar una relación más consciente con la tecnología.
Desde la Psicología y la Medicina, comprender estos comportamientos permite ir más allá de contabilizar las horas frente a una pantalla y preguntarnos qué lugar están ocupando las redes sociales dentro de nuestra rutina.
La recomendación, entonces, no es abandonar las plataformas digitales, sino recuperar la capacidad de decidir cuándo utilizarlas y cuándo desconectarse.
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¿Por qué estamos más conectados, pero nos sentimos más solos?
Las redes sociales permiten comunicarnos de manera inmediata, pero la conexión digital no siempre se convierte en cercanía emocional. Psicólogos de la Universidad Estatal de Milagro (UNEMI) analizan una paradoja cada vez más presente en la vida cotidiana.
Podemos tener cientos de contactos, recibir mensajes durante todo el día y permanecer activos en las redes sociales, pero aun así experimentar una sensación de soledad. La paradoja está en que la tecnología multiplicó las posibilidades de comunicación, mientras las relaciones humanas continúan necesitando algo que una pantalla no puede garantizar: escucha, cercanía, presencia y sentido de pertenencia.
Para el Mgtr. Christian Peñafiel M., psicólogo de Bienestar Universitario Estudiantil de la Universidad Estatal de Milagro (UNEMI), estar conectados no significa necesariamente sentirse acompañados. Las redes sociales facilitan mensajes, reacciones y conversaciones rápidas, aunque muchas de estas interacciones no alcanzan la profundidad emocional de una conversación cercana o del tiempo compartido presencialmente.
El especialista advierte, además, que observar constantemente la vida aparentemente perfecta de otras personas puede generar comparaciones y la percepción de que los demás mantienen relaciones más satisfactorias. Así, las notificaciones pueden aumentar mientras permanece una necesidad emocional que requiere vínculos significativos y relaciones capaces de generar cercanía.
Cuando la pantalla desplaza a quienes tenemos cerca
Desde la carrera de Psicología de UNEMI, el Mgtr. Washington Miranda plantea que el desarrollo de la comunicación digital permitió una interconexión global e inmediata, pero advierte que la interacción puede quedar limitada a la ventana del teléfono celular y sus aplicaciones.
La persona puede terminar alejándose de quienes tiene físicamente cerca mientras permanece vinculada a una red virtual.
La escena puede observarse en espacios cotidianos: grupos de personas reunidas físicamente, pero cada una concentrada en su dispositivo. Para Miranda, esta situación puede contribuir al aislamiento social y a la soledad, con posibles efectos relacionados con la frustración y la depresión.
El planteamiento pone sobre la mesa una diferencia fundamental: comunicarse permanentemente no equivale necesariamente a relacionarse de manera profunda.
¿Conectividad o vinculación?
El Dr. Holger Romero, docente de la carrera de Psicología de UNEMI, lleva la reflexión hacia otro terreno. A su criterio, existe una confusión entre conectividad y vinculación.
Las pantallas pueden proporcionar una respuesta inmediata frente al aislamiento, pero esa experiencia puede quedarse corta cuando se trata de satisfacer necesidades afectivas más profundas.
Romero señala que la tecnología también puede convertirse en una forma de protegerse frente al rechazo. Editar, filtrar y controlar aquello que mostramos permite construir una imagen determinada ante los demás, mientras la intimidad y los vínculos requieren espacios de vulnerabilidad, presencia física y capacidad para afrontar las incomodidades propias de una relación humana.
Otro elemento señalado por el docente es la búsqueda de aprobación. Las métricas y los “likes” pueden convertir el sentido de pertenencia en una búsqueda constante de validación. El problema aparece cuando la persona percibe que los demás están reaccionando ante una imagen cuidadosamente construida y no necesariamente ante quien es en realidad.
Relaciones que también necesitan tiempo
La inmediatez plantea otro reto para las relaciones interpersonales. Romero sostiene que acostumbrarse a respuestas rápidas y a interacciones bajo mayor control puede disminuir la tolerancia frente a la frustración que forma parte de los vínculos humanos.
Las relaciones requieren paciencia, empatía, escucha y capacidad para gestionar conflictos, elementos que difícilmente pueden sustituirse mediante una interacción digital.
Los tres especialistas abordan el fenómeno desde perspectivas diferentes, pero sus reflexiones confluyen en una idea: estar conectado no garantiza sentirse acompañado.
La tecnología permite mantener contacto con personas distantes, ampliar las posibilidades de comunicación y sostener relaciones que de otra manera serían más difíciles de conservar. Sin embargo, los vínculos significativos necesitan experiencias que van más allá de una pantalla.
¿Tenemos que desconectarnos?
La respuesta no necesariamente está en abandonar la tecnología, sino en reconocer sus límites y recuperar espacios de interacción significativa.
Una conversación frente a frente, escuchar sin interrupciones, compartir tiempo y afrontar las dificultades propias de una relación forman parte de experiencias que la conectividad digital puede acompañar, pero no sustituir.
Después de las notificaciones, los mensajes y las reacciones queda una pregunta que atraviesa la experiencia contemporánea: ¿cuánto de nuestra vida social estamos compartiendo realmente y cuánto estamos observando desde una pantalla?
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¿La inteligencia artificial puede reemplazar a los profesores?
La inteligencia artificial ya puede explicar conceptos, generar ejercicios y apoyar procesos de aprendizaje. Sin embargo, especialistas de la Universidad Estatal de Milagro (UNEMI) coinciden en que su avance no implica necesariamente la desaparición del docente, sino una transformación de su rol y de las competencias que necesitarán profesores y estudiantes.
Un estudiante puede pedirle hoy a una herramienta de inteligencia artificial que explique una fórmula, prepare ejercicios, resuma un libro o incluso le ayude a organizar un plan de estudio. En segundos puede obtener una respuesta adaptada a lo que está buscando.
Pero si una máquina puede realizar cada vez más tareas relacionadas con el aprendizaje, surge una pregunta inevitable: ¿qué lugar queda para el profesor?
La evidencia disponible apunta hacia una transformación del trabajo docente más que hacia su desaparición. La UNESCO plantea que la inteligencia artificial puede apoyar los procesos educativos, pero desde un enfoque centrado en las personas, con criterios de seguridad, ética y supervisión humana.
De profesor a diseñador y orientador
La inteligencia artificial puede asumir parte de las tareas repetitivas que consumen tiempo: generar materiales, proponer ejercicios, apoyar la planificación o facilitar determinados procesos de evaluación.
El objetivo, sin embargo, no sería sustituir al profesor, sino permitir que concentre más tiempo en aquellas funciones que requieren criterio, interacción y acompañamiento.
Para Jefferson Mendoza, magíster en Comunicación con mención en Medios Públicos y Comunitarios y docente titular de la Universidad Estatal de Milagro, la IA debe entenderse como un instrumento de transformación.
“La inteligencia artificial no debe verse como una amenaza en sí misma, sino como un catalizador de transformación. […] No sustituye al docente, sino que redefine su rol hacia el diseño, la mediación y la orientación crítica”.
Esta transformación también implica que el docente deberá desarrollar nuevas competencias: comprender las limitaciones de estas herramientas, interpretar los datos que generan, incorporarlas con sentido pedagógico y garantizar un uso ético y responsable.
Lo que una máquina no puede enseñar por sí sola
Transmitir información no es lo mismo que educar.
Un sistema puede explicar un concepto o generar una respuesta, pero el profesor debe determinar si esa respuesta es adecuada para el estudiante, identificar sus dificultades y decidir qué estrategia puede ayudarlo a comprender mejor.
La UNESCO advierte que la IA generativa puede generar información incorrecta, reproducir sesgos y plantear riesgos relacionados con la privacidad, por lo que su utilización educativa requiere supervisión y criterio humano.
Para Mendoza, existen dimensiones de la enseñanza especialmente difíciles de replicar mediante una máquina: la empatía, el acompañamiento emocional, la construcción de confianza, el juicio ético y la capacidad de adaptar el conocimiento a contextos culturales y realidades diversas.
Es precisamente en ese espacio donde la relación entre profesor y estudiante adquiere un valor que va más allá de transmitir contenidos.
El estudiante también tendrá que cambiar
La transformación no ocurre solamente del lado del profesor. La llegada de la IA también modifica lo que significa aprender.
Si una herramienta puede generar una respuesta en segundos, el desafío educativo pasa a ser comprenderla, cuestionarla, verificarla y utilizarla correctamente.
El Digital Education Outlook 2026 de la OCDE señala que la IA generativa puede favorecer el aprendizaje cuando se utiliza como tutor, asistente o compañero de trabajo y bajo principios pedagógicos. Sin embargo, cuando se emplea simplemente para delegar una tarea, puede mejorar el resultado inmediato sin producir necesariamente un aprendizaje real.
Esto plantea un reto para las instituciones educativas: evaluar no solamente el resultado final, sino también el proceso mediante el cual el estudiante llega a una respuesta.
La IA también está cambiando al profesional
El impacto de esta tecnología tampoco termina en las aulas. La IA está modificando las competencias que las organizaciones buscan en sus profesionales.
Para René Carbo, ingeniero y experto en Inteligencia Artificial y Automatización de la Universidad Estatal de Milagro, las empresas necesitan cada vez más personas capaces de combinar conocimiento especializado con tecnología y resolución de problemas.
“No basta con conocer una herramienta de inteligencia artificial; hay que saber para qué utilizarla y cómo integrarla dentro de un proceso real de una organización”.
En ese escenario, el estudiante no necesita convertirse necesariamente en programador. Debe comprender cómo interactuar con estas herramientas, analizar sus resultados y utilizarlas dentro de procesos reales.
Carbo resume este cambio desde una perspectiva práctica:
“El estudiante no debería prepararse para competir contra la inteligencia artificial; debería prepararse para ser el profesional que sabe utilizarla”.
Entonces, ¿qué pasará con los profesores?
La pregunta podría estar cambiando. Más que preguntarnos si la IA reemplazará a los profesores, el debate apunta hacia qué tipo de profesor necesitaremos en un sistema educativo donde la inteligencia artificial ya forma parte del proceso de aprendizaje.
La tecnología puede asumir tareas, agilizar procesos y ampliar el acceso a información, pero la enseñanza continúa requiriendo criterio, acompañamiento, contexto y capacidad para orientar al estudiante.
La inteligencia artificial ya está transformando la educación. Su avance modifica tareas, redefine competencias y plantea nuevas formas de enseñar y aprender.
El desafío para las universidades no será competir con la inteligencia artificial, sino formar docentes y estudiantes capaces de utilizarla con criterio, responsabilidad y sentido crítico, sin perder de vista aquello que convierte a la educación en una experiencia esencialmente humana.
UNEMI Explica: conocimiento especializado para comprender los cambios que están transformando nuestra sociedad.
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