
¿Qué le pasa al cuerpo cuando reducimos el consumo de azúcar?
Reducir el consumo de azúcar puede generar cambios positivos en el organismo, especialmente cuando se disminuyen las bebidas azucaradas, los postres y los productos ultraprocesados. Pero ¿qué ocurre realmente cuando una persona decide reducirla de forma considerable?
El primer punto que debe aclararse es que no todo el azúcar es igual. La recomendación de organismos como la Organización Mundial de la Salud (OMS) se enfoca principalmente en los denominados azúcares libres: aquellos añadidos a alimentos y bebidas, además de los presentes naturalmente en la miel, los jarabes y los jugos de frutas. Los azúcares presentes de forma natural en frutas y verduras enteras no forman parte de esta clasificación.
La OMS recomienda que los azúcares libres representen menos del 10 % de la ingesta energética diaria y señala que reducir su consumo por debajo del 5 % puede proporcionar beneficios adicionales. En una dieta de 2.000 calorías, el límite del 10 % equivale aproximadamente a 50 gramos diarios.
Fuente: OMS – Healthy diet:
https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/healthy-diet
Menos azúcar, menos calorías
Cuando una persona consume con frecuencia gaseosas, bebidas endulzadas, dulces o postres y comienza a reducirlos, también puede disminuir considerablemente la cantidad de calorías que ingiere.
La Mgtr. Angélica Solís, nutricionista-dietista y directora de la Escuela de Salud de la Facultad de Posgrados de la Universidad Estatal de Milagro (UNEMI), explica que esta reducción puede producirse sin disminuir drásticamente la cantidad de alimentos consumidos.
“Reducir el consumo de azúcar puede contribuir a la pérdida de peso; sin embargo, eliminarla de la dieta no garantiza, por sí solo, una disminución del peso corporal. Si una persona reemplaza el azúcar por alimentos con una alta carga calórica, el aporte energético puede mantenerse o incluso aumentar. Por eso, lo importante es conservar un balance energético adecuado, acorde con los requerimientos y las características individuales de cada persona”.
Una revisión sistemática publicada en The BMJ encontró que la reducción del consumo de azúcares se asociaba con una disminución del peso corporal, aunque los resultados dependen del patrón alimentario y de la cantidad total de energía consumida.
Fuente: Te Morenga et al., The BMJ (2013):
https://www.bmj.com/content/346/bmj.e7492
Esto significa que dejar el azúcar no garantiza por sí solo perder peso. El efecto dependerá de la alimentación en su conjunto y de si esas calorías terminan siendo reemplazadas por otros alimentos.
¿El cuerpo extraña el azúcar?
Esta es una de las dudas más frecuentes. Algunas personas aseguran experimentar fuertes deseos de consumir alimentos dulces cuando reducen o eliminan determinados productos de su dieta.
Sin embargo, hablar de una “desintoxicación del azúcar” puede resultar engañoso.
“La clave en la reducción del consumo de azúcar radica en hacerlo de manera paulatina para evitar episodios de ansiedad que puedan llevar a la persona a consumirlo con mayor frecuencia.” advierte la experta en nutrición.
La evidencia científica no permite afirmar que todas las personas desarrollen un síndrome de abstinencia al dejar el azúcar. Una revisión publicada en Appetite tampoco encontró una relación consistente entre una mayor ingesta de azúcar añadido y diferentes indicadores del apetito.
Fuente: PubMed – revisión sobre azúcar, apetito e ingesta energética:
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/30489234/
El beneficio no termina en el peso
Reducir el exceso de azúcares también puede contribuir al cuidado de otros aspectos de la salud.
La OMS establece una relación entre el consumo elevado de azúcares libres y el riesgo de caries dental. Por ello, reducir su ingesta constituye una de las medidas recomendadas para proteger la salud bucal.
Fuente: OMS – Guideline: Sugars intake for adults and children:
https://www.who.int/publications/i/item/9789241549028
Este criterio también es compartido por la experta en nutrición Angélica Solis, quien además expone cómo el consumo elevado de azúcares puede influir en la salud metabólica y cardiovascular cuando forma parte habitual de una alimentación desequilibrada.
“El consumo elevado, sostenido y crónico en azúcares añadidos puede afectar de manera significativa la salud metabólica puesto que favorece el aumento de peso, aumento de los triglicéridos y contribuye al desarrollo de resistencia a la insulina”.
Entonces, ¿hay que eliminarlo por completo?
No necesariamente.
La clave está en reducir los azúcares libres y priorizar una alimentación equilibrada, en lugar de asumir que cualquier alimento que contenga azúcar debe desaparecer de la dieta.
Una estrategia sencilla puede ser comenzar por reducir las bebidas azucaradas, disminuir progresivamente el azúcar añadido al café u otras bebidas y revisar las etiquetas de los productos procesados.
La OMS recomienda priorizar frutas, verduras, legumbres y cereales integrales, mientras se limita el consumo de alimentos y bebidas con grandes cantidades de azúcares libres.
Fuente: OMS – Healthy diet:
https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/healthy-diet
El verdadero cambio
Dejar el azúcar no debe entenderse como una “limpieza” del organismo ni como una fórmula rápida para adelgazar. Se trata, principalmente, de reducir un componente que puede estar presente en exceso en la alimentación cotidiana.
El beneficio aparece cuando esa reducción forma parte de un conjunto de hábitos saludables: mantener una alimentación equilibrada, realizar actividad física y moderar el consumo de productos ultraprocesados.
En otras palabras, el objetivo no debería ser vivir sin azúcar a cualquier precio, sino aprender a identificar cuánto consumimos, de dónde proviene y qué lugar ocupa dentro de nuestra alimentación diaria.
UNEMI Explica: conocimiento especializado para comprender los temas que impactan nuestra vida cotidiana.
Read More
UNEMI inicia proceso electoral para elegir a sus nuevas autoridades
El Tribunal Electoral Institucional puso en marcha el cronograma para la elección de rector/a y vicerrectores/as que ejercerán funciones durante el periodo 2027-2032.
La Universidad Estatal de Milagro (UNEMI) inició el proceso electoral para la elección de sus primeras autoridades para el periodo comprendido entre el 7 de febrero de 2027 y el 7 de febrero de 2032, conforme a la convocatoria emitida por el Tribunal Electoral Institucional y en cumplimiento de la normativa que rige estos procesos.
El proceso contempla la elección de cuatro dignidades: rector/a; vicerrector/a Académico/a de Formación de Grado; vicerrector/a de Investigación y Posgrado; y vicerrector/a de Vinculación.
El Dr. Gustavo Montero Zamora, presidente del Tribunal Electoral Institucional, explicó que el organismo trabaja en el cumplimiento del cronograma y de las disposiciones establecidas para cada etapa, con el propósito de garantizar un proceso transparente y ordenado.
“Queremos garantizar toda la transparencia de este proceso”, señaló el presidente del Tribunal, al destacar la importancia de la participación de los diferentes integrantes de la comunidad universitaria en las distintas etapas.
Como parte de las medidas adoptadas, el Tribunal habilitó una plataforma para el ingreso de información relacionada con las postulaciones y estableció la recepción de documentación en formato físico y digital. De acuerdo con lo explicado por su presidente, los documentos deberán cumplir con las condiciones establecidas para el proceso, incluida la presentación de documentación notarizada cuando corresponda.
El proceso contempla, además, mecanismos para que los participantes puedan presentar reclamos o impugnaciones. Estos procedimientos deberán realizarse dentro de las fechas establecidas en el cronograma electoral y de acuerdo con la normativa vigente.
Un proceso regido por la normativa institucional
La convocatoria se sustenta en la Constitución de la República del Ecuador, la Ley Orgánica de Educación Superior, la normativa expedida por el Consejo de Educación Superior para los procesos eleccionarios de primeras autoridades, el Estatuto Orgánico de UNEMI, el Reglamento de Elecciones institucional y demás disposiciones aplicables.
El cronograma electoral forma parte de la Resolución OCS-SO-16-2026-No1 y establece las diferentes etapas y fechas que deberán observar quienes intervengan en el proceso. El Tribunal Electoral Institucional exhortó a la comunidad universitaria a cumplir con las disposiciones, formatos oficiales y fechas determinadas para cada fase.
Entre las actividades previstas consta una jornada de postulación programada para el 27 de octubre, que se desarrollará en los espacios determinados por la institución, de acuerdo con la planificación comunicada por el Tribunal Electoral Institucional.
Participación de la comunidad universitaria
El presidente del Tribunal hizo un llamado a quienes participen como candidatos a desarrollar una campaña responsable y respetuosa, y exhortó a la comunidad universitaria a involucrarse activamente en las diferentes etapas del proceso.
“Es una oportunidad para fortalecer la democracia institucional”, manifestó el Dr. Gustavo Montero Zamora, quien además invitó a los integrantes de la comunidad universitaria a acudir al Tribunal Electoral Institucional ante cualquier situación o inquietud que se presente durante el desarrollo del proceso electoral.
De esta manera, UNEMI avanza en el cumplimiento de su cronograma electoral, con el objetivo de desarrollar un proceso organizado, transparente y participativo para la elección de las autoridades que conducirán la institución durante el período 2027-2032.
Read More
25 años después del 11-S: el día que todavía no termina
Han pasado 25 años desde que cuatro aviones cambiaron el rumbo de la historia. Las Torres Gemelas desaparecieron en minutos, pero las consecuencias de aquel 11 de septiembre de 2001 todavía permanecen en la política, las guerras, la seguridad, la salud y la memoria de millones de personas.
Aquel martes comenzó como cualquier otro. Personas que iban al trabajo, pasajeros que abordaban un avión, familias que se despedían antes de iniciar su jornada. En pocas horas, el mundo contempló imágenes que parecían imposibles: aviones convertidos en armas, edificios envueltos en humo y miles de personas buscando una salida entre fuego, polvo y desesperación.
Diecinueve integrantes de Al Qaeda secuestraron cuatro aviones comerciales. Dos fueron estrellados contra las Torres Gemelas del World Trade Center, otro contra el Pentágono y el cuarto cayó en Pensilvania después de que pasajeros y tripulantes intentaran recuperar el control de la aeronave. Murieron 2.977 personas de 90 países.
Pero la historia del 11-S no terminó cuando las torres cayeron.
La respuesta de Estados Unidos abrió una nueva etapa internacional. La guerra en Afganistán, posteriormente la invasión de Irak y la denominada guerra contra el terrorismo marcaron buena parte de la política mundial durante las siguientes dos décadas. La seguridad nacional adquirió una dimensión diferente y las consecuencias de aquellas decisiones todavía forman parte de los debates internacionales.
El mundo aprendió a mirar de otra manera
Los aeropuertos dejaron de ser espacios de tránsito despreocupado. Los controles se hicieron más rigurosos, la vigilancia tecnológica ganó protagonismo y las políticas de inteligencia adquirieron nuevas dimensiones. En Estados Unidos se creó el Departamento de Seguridad Nacional y se modificaron numerosas estructuras destinadas a prevenir nuevos atentados.
Pero hubo otra transformación menos visible: la manera de relacionarse con el miedo.
Durante años, las imágenes de las torres envueltas en humo, las personas corriendo por las calles de Manhattan y la nube de polvo recorriendo la ciudad permanecieron en las pantallas. El acontecimiento se convirtió en una referencia para comprender la primera parte del siglo XXI.
Y mientras aquel recuerdo permanece en quienes lo vivieron, existe una generación que lo recibió de otra manera.
Mientras las torres caían, millones de niños todavía no habían nacido.
Hoy, toda una generación de jóvenes adultos nació después de los atentados. Para ellos, el 11-S no es un recuerdo personal: es una historia recibida de sus padres, profesores, fotografías, documentales y archivos digitales. Sin embargo, aunque no vivieron aquella mañana, crecieron en el mundo que esa tragedia ayudó a transformar.
Para una generación, es memoria; para otra, es historia.
Ahí aparece una de las preguntas más importantes de este aniversario: ¿qué significa recordar una tragedia que ya pertenece también a una generación que no la vivió?
Recordar no debería significar alimentar el miedo ni convertir el dolor en una herramienta política. Significa comprender. Significa mirar hacia atrás para reconocer los errores, valorar la vida y preguntarse cuánto puede cambiar el mundo después de un solo día.
25 años de consecuencias
2001 | El impacto.
Los atentados dejan 2.977 víctimas mortales y conmocionan al mundo.
2001–2002 | La respuesta.
Comienza la guerra en Afganistán y Estados Unidos transforma buena parte de su estructura de seguridad.
2003 | Una nueva guerra.
La invasión de Irak amplía las consecuencias geopolíticas del escenario posterior al 11-S.
Década de 2000 | Un mundo más vigilado.
Los controles aeroportuarios, las políticas de inteligencia y las medidas de seguridad transforman distintos aspectos de la vida cotidiana.
Años posteriores | La enfermedad aparece como otra consecuencia.
Bomberos, policías, trabajadores de rescate, voluntarios, sobrevivientes y residentes estuvieron expuestos al polvo y a contaminantes generados después del derrumbe. Con el paso de los años aparecieron enfermedades y otras condiciones de salud asociadas a aquella exposición. Actualmente, alrededor de 152.000 personas están inscritas en el Programa de Salud del World Trade Center, creado para brindar seguimiento y tratamiento a personas afectadas por condiciones relacionadas con el 11-S.
2021 | Veinte años después.
Estados Unidos completa su retirada de Afganistán, cerrando una etapa militar iniciada tras los atentados.
2026 | Un séptimo momento de silencio.
En el 25.º aniversario, la ceremonia de conmemoración incorpora por primera vez un séptimo momento de silencio para honrar a quienes fallecieron posteriormente por enfermedades y afectaciones de salud relacionadas con el 11-S.
Un silencio para quienes murieron después
Ese último dato quizá sea uno de los más contundentes de este aniversario.
Durante 24 años, la ceremonia oficial había contemplado seis momentos de silencio relacionados con los principales acontecimientos de aquella mañana: los impactos de los aviones, el ataque al Pentágono y los derrumbes de las Torres Gemelas. En 2026 se incorpora un séptimo momento.
No recuerda un avión.
No recuerda un edificio.
Recuerda a quienes murieron después.
Es una manera de reconocer que aquella tragedia tuvo otra dimensión: las consecuencias que aparecieron meses y años después. Personas que participaron en las labores de rescate, recuperación y limpieza, así como sobrevivientes y miembros de las comunidades afectadas, terminaron enfrentando problemas de salud relacionados con la exposición posterior a los atentados.
La historia tiene, además, otra herencia difícil de medir: la manera en que cambió la percepción de comunidades enteras. Los musulmanes estadounidenses enfrentaron un incremento de prejuicios y discriminación después de los ataques, una consecuencia social que también forma parte del legado del 11-S.
Veinticinco años después, Nueva York reconstruyó sus espacios. Donde estuvieron las Torres Gemelas existe hoy un memorial que conserva los nombres de quienes murieron. La ciudad continuó adelante, pero para miles de familias la reconstrucción nunca significó olvidar.
Tampoco terminó la historia para quienes acudieron aquella mañana al lugar del desastre. Algunos rescatistas regresaron a sus casas con recuerdos difíciles de borrar. Otros enfrentaron años después enfermedades que nadie podía prever aquel día.
Una historia que todavía permanece
El tiempo ha convertido al 11-S en historia, pero no ha conseguido convertirlo completamente en pasado.
Quedan las familias que perdieron a alguien. Quedan los sobrevivientes. Quedan los rescatistas que enfermaron. Quedan las guerras que comenzaron después. Quedan las medidas de seguridad que hoy parecen normales. Quedan las discusiones sobre vigilancia, privacidad, discriminación, terrorismo, libertad y derechos humanos.
Y queda una generación que deberá decidir qué hacer con esa memoria.
Quizá, 25 años después, la pregunta ya no sea solamente qué ocurrió aquel 11 de septiembre, sino qué hicimos con lo que ocurrió.
Las Torres Gemelas ya no forman parte del horizonte de Nueva York. En el lugar donde alguna vez se levantaron, dos grandes estanques ocupan hoy sus huellas y los nombres de las víctimas permanecen inscritos en el memorial. El vacío que dejaron se convirtió también en una forma de recordar.
Porque recordar no consiste únicamente en volver a mirar las imágenes de las Torres Gemelas cayendo. Significa comprender que detrás de cada ventana, cada oficina y cada uno de los nombres que hoy permanecen en el memorial había una persona, una familia, una historia y un futuro que quedó interrumpido.
Veinticinco años después, las Torres Gemelas pertenecen a las fotografías y a los archivos de la historia, pero lo ocurrido aquella mañana continúa formando parte del mundo que habitamos.
El mayor homenaje quizá no sea mantener vivo el miedo, sino mantener viva la capacidad de aprender.
Las Torres Gemelas desaparecieron del horizonte de Nueva York en unas horas. Su ausencia, en cambio, permanece en la memoria de varias generaciones.
UNEMI Explica: conocimiento especializado para comprender los temas que impactan nuestra vida cotidiana.
Read More

¿Qué factores pueden generar ansiedad en los jóvenes?
La presión académica, la incertidumbre sobre el futuro, las relaciones personales y la exposición a las redes sociales pueden influir en el bienestar emocional. Un especialista de la Universidad Estatal de Milagro explica cómo reconocer señales que requieren atención y cuándo buscar orientación profesional.
La ansiedad puede aparecer ante situaciones de incertidumbre, presión o cambios importantes. Durante la juventud, las decisiones académicas, las expectativas sobre el futuro, las relaciones personales y la exposición constante a las redes sociales pueden convertirse en fuentes de preocupación.
Pero ¿qué factores pueden influir en la ansiedad de los jóvenes? ¿Cómo reconocer cuándo una preocupación cotidiana comienza a afectar el bienestar?
El Psic. Ángel Bermúdez, psicólogo integral de Seguridad y Salud Ocupacional de la Universidad Estatal de Milagro (UNEMI), explica algunos de los factores que pueden incidir en el bienestar emocional durante esta etapa.
“Algunos de estos factores pueden estar relacionados con la presión académica en los diferentes niveles (primaria, secundaria, universidad), también con problemas de carácter social, relaciones personales, incertidumbre sobre el futuro, dificultades económicas e incluso las redes sociales.”
¿Qué puede generar ansiedad en los jóvenes?
La juventud es una etapa marcada por cambios y decisiones. Elegir una carrera, iniciar la vida universitaria, incorporarse al mercado laboral, establecer relaciones y responder a determinadas expectativas sociales pueden generar incertidumbre.
A estas situaciones se suman otros factores que pueden afectar el bienestar emocional.
“Hay muchos factores como el estrés sostenido, experiencias negativas, trastornos del sueño, aislamiento depresivo, consumo de sustancias, entre otros.”
Las redes sociales también forman parte de este entorno. La exposición permanente a contenidos relacionados con el éxito, los viajes, las relaciones, la apariencia física o los logros profesionales puede favorecer la comparación con otras personas y generar expectativas difíciles de alcanzar.
Sin embargo, lo que se muestra en estos espacios representa solamente una parte de la realidad. Por ello, es importante mantener una mirada crítica frente a los contenidos que se consumen diariamente y reconocer el impacto que pueden tener en el bienestar emocional.
¿Cómo reconocer las señales de alerta?
Sentir preocupación o nerviosismo ante determinadas situaciones forma parte de la vida cotidiana y no significa necesariamente que exista un trastorno de ansiedad.
La situación requiere mayor atención cuando el malestar se vuelve persistente y comienza a interferir con las actividades habituales, las relaciones personales, los estudios, el trabajo o el descanso.
“Cuando existe una constante preocupación, irritabilidad o dificultad para concentrarse en sus diferentes actividades, son algunos rasgos que deberían llamarnos la atención.”
Reconocer estas señales no implica realizar un diagnóstico, pero sí puede convertirse en una oportunidad para hablar sobre lo que está ocurriendo y buscar orientación profesional.
Pedir ayuda también es cuidar la salud
Hablar sobre lo que sentimos puede ser un primer paso para encontrar apoyo. Contar con personas de confianza y acudir a un profesional cuando el malestar comienza a afectar la vida cotidiana permite abordar la situación de manera oportuna.
Para Bermúdez, el sufrimiento emocional no debe asumirse como algo que simplemente debe soportarse.
“Pedir ayuda no es una debilidad. Es una forma responsable de cuidar tu propia vida. Hablar oportunamente puede evitar que esta situación se agrave y se convierta en una tragedia.”
Buscar orientación profesional permite comprender lo que está ocurriendo y contar con herramientas adecuadas para afrontar las dificultades. El acompañamiento de familiares, amigos y personas cercanas también puede ser importante para identificar cambios y facilitar el acceso a apoyo especializado cuando sea necesario.
¿Qué pueden hacer los jóvenes para cuidar su bienestar?
No existe una fórmula única para prevenir la ansiedad. Sin embargo, mantener rutinas equilibradas, cuidar el descanso, realizar actividad física, organizar las responsabilidades y conservar vínculos sociales pueden contribuir al bienestar general.
También es importante reconocer los propios límites, prestar atención a los cambios en el estado emocional y evitar normalizar un malestar que permanece en el tiempo.
“El sufrimiento no debería ser normalizado. Hay que hablar con un profesional de manera oportuna. Debemos ser mucho más observadores dentro de nuestro propio entorno, porque ahí puede estar alguien que puede necesitar ayuda.”
Comprender la ansiedad es el primer paso
La ansiedad forma parte de la experiencia humana y puede aparecer como respuesta ante diferentes situaciones. Sin embargo, cuando la preocupación o el malestar persisten y comienzan a interferir con la vida cotidiana, es importante prestarles atención.
Reconocer las señales, hablar sobre lo que sentimos y buscar orientación profesional cuando sea necesario son acciones que pueden contribuir al cuidado de la salud mental.
Comprender lo que ocurre, evitar normalizar el sufrimiento emocional y generar espacios en los que los jóvenes puedan expresar sus preocupaciones son también pasos importantes para promover su bienestar.
UNEMI Explica: conocimiento especializado para comprender los temas que impactan nuestra vida cotidiana.
Read More
Septiembre Amarillo: reconocer las señales de alerta puede ayudar a prevenir el suicidio
Hablar sobre salud mental, identificar cambios de comportamiento y acercar a las personas hacia ayuda profesional son acciones que contribuyen a la prevención del suicidio.
Septiembre Amarillo abre un espacio para hablar sobre salud mental y prevención del suicidio. La iniciativa busca generar conciencia sobre la importancia de reconocer situaciones de crisis, escuchar a quienes atraviesan momentos difíciles y facilitar el acceso oportuno a profesionales capacitados.
Las crisis emocionales pueden aparecer ante circunstancias esperadas o inesperadas que generan un impacto significativo en la vida de una persona. Situaciones familiares, sociales, de pareja o económicas pueden convertirse en factores de tensión, especialmente cuando se acumulan otras dificultades.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera al suicidio como un fenómeno multifactorial, en el que pueden intervenir factores psicológicos, sociales, culturales, biológicos y ambientales. Por ello, reconocer cambios en el comportamiento y prestar atención a determinadas expresiones puede contribuir a una intervención oportuna.
Cuando aparecen cambios que requieren atención
Durante una crisis emocional pueden presentarse modificaciones en la conducta, el estado de ánimo y los hábitos cotidianos. El aislamiento, la tristeza persistente, la irritabilidad, el llanto frecuente, la pérdida de interés por actividades habituales y las alteraciones del sueño o del apetito pueden requerir atención, especialmente cuando representan un cambio repentino respecto al comportamiento habitual.
La Mgtr. Erika Ruperti Lucero, directora de la carrera de Psicología en línea de la Universidad Estatal de Milagro (UNEMI), explica que las crisis emocionales pueden estar relacionadas con situaciones que impactan diferentes ámbitos de la vida.
“Las expresiones que pueden observarse de tristeza, aislamiento, falta de apetito, falta de sueño pudieran ser la antesala de la pérdida de sentido de vida”, señala la especialista.
Ruperti, precisa que la frecuencia y la intensidad de estas manifestaciones permiten identificar señales de alerta y de riesgo. Entre ellas menciona la pérdida del apetito y de peso, náuseas, pérdida del disfrute de la vida, evitar diálogos familiares y limitar la participación en espacios sociales, familiares o educativos.
Una señal aislada no necesariamente significa que exista una crisis grave. Sin embargo, la presencia simultánea de varios cambios, una modificación repentina del comportamiento o cualquier expresión relacionada con querer morir o hacerse daño debe tomarse con seriedad.
Las palabras también pueden ser señales de alerta
Frases como “ya no puedo más”, “nada tiene sentido” o “quisiera desaparecer”, así como expresiones relacionadas con sentirse una carga, pueden evidenciar un nivel de sufrimiento que requiere atención.
También pueden presentarse una disminución repentina del rendimiento académico o laboral, dificultades para concentrarse, abandono de actividades cotidianas, consumo problemático de alcohol u otras sustancias y comportamientos impulsivos.
La atención debe incrementarse cuando existen expresiones directas relacionadas con la intención de morir, planes para hacerse daño o búsqueda de medios para hacerlo.
“Hoy en día, la simple manifestación del querer dejar de existir se convierte en la activación inmediata de protocolos de acompañamiento de salud mental”, explica Ruperti.
¿Cómo acompañar sin juzgar?
Ante una persona que atraviesa una situación emocional difícil, el primer paso es acercarse con calma, empatía y disposición para escuchar. Una conversación puede comenzar con una pregunta sencilla: “He notado que no estás bien, ¿quieres contarme qué está pasando?”
Cuando existe preocupación por posibles autolesiones o suicidio, hablar directamente sobre lo que la persona está sintiendo puede permitir conocer la situación y facilitar la búsqueda de ayuda.
El Psic. Christian Peñafiel Monserrate de la Dirección de Bienestar Universitario de la UNEMI, recomienda escuchar de manera activa, evitar interrupciones y no minimizar el sufrimiento de quien atraviesa una crisis.
Expresiones como “debes ser fuerte”, “hay personas que están peor” o “eso es solo una etapa” pueden dificultar que la persona continúe hablando sobre lo que siente. Frente a ello, frases como “entiendo que esto está siendo muy difícil” o “gracias por confiarme lo que estás viviendo” pueden generar un espacio de mayor apertura.
Peñafiel, destaca que acompañar no significa tener todas las respuestas ni asumir el rol de un terapeuta. Implica escuchar, tomar en serio lo que ocurre, facilitar el contacto con profesionales y permanecer cerca cuando sea necesario.
Cuando existe un riesgo inmediato
Si una persona manifiesta intención de suicidarse, tiene un plan o dispone de medios para hacerse daño, la situación requiere atención inmediata. En estos casos, es importante no dejarla sola, procurar que permanezca acompañada y buscar ayuda profesional o de los servicios de emergencia.
“Lo más importante es acercarse con calma, empatía y disposición para escuchar”, señala Peñafiel, quien agrega que, cuando existe un riesgo inminente, se debe actuar de manera oportuna y contactar a familiares o servicios de salud.
El acompañamiento tampoco termina necesariamente después de una crisis. Mantener el contacto, realizar una llamada, enviar un mensaje o simplemente permanecer disponible puede contribuir a que la persona se sienta acompañada durante su proceso.
Prevenir es hablar, escuchar y actuar
Septiembre Amarillo permite recordar que la prevención del suicidio requiere participación colectiva. Familiares, amigos, compañeros, docentes y profesionales pueden contribuir a reconocer cambios, escuchar sin juzgar y acercar a las personas hacia redes de apoyo.
En el ámbito universitario, promover espacios de orientación y atención en salud mental permite que estudiantes y demás integrantes de la comunidad universitaria encuentren acompañamiento frente a situaciones que puedan afectar su bienestar emocional.
La prevención comienza con acciones que pueden parecer sencillas: preguntar cómo está una persona, escuchar su respuesta, tomar en serio sus expresiones y orientarla hacia ayuda profesional cuando sea necesario.
Hablar de salud mental durante septiembre es importante. Mantener abierta esa conversación durante todo el año es parte de la prevención.
Read More

PISA 2025 evidencia desafíos para fortalecer los aprendizajes en Ecuador
Los resultados de la evaluación internacional evidencian desafíos en ciencias, matemática y lectura. Un docente investigador de la Universidad Estatal de Milagro analiza los factores asociados al desempeño y plantea acciones para fortalecer los aprendizajes.
Los resultados de PISA 2025 han colocado nuevamente el aprendizaje de los estudiantes en el centro del debate educativo. La participación de Ecuador permite contar con información internacional para analizar las competencias desarrolladas por los estudiantes y reflexionar sobre los desafíos que enfrenta el sistema educativo.
La evaluación, impulsada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), mide la capacidad de estudiantes de 15 años para aplicar conocimientos y habilidades en situaciones de la vida cotidiana. PISA 2025 tuvo a Ciencias como dominio principal y evaluó también Matemática y Lectura, además de incorporar el aprendizaje en el mundo digital.
Para Ecuador, esta edición representa un hito al constituir su primera participación en el estudio principal de PISA, luego de haber formado parte de PISA para el Desarrollo. Los resultados obtenidos se encuentran por debajo del promedio de los países de la OCDE y plantean desafíos para fortalecer competencias fundamentales.
Esta información puede complementarse con las evaluaciones nacionales desarrolladas por el Instituto Nacional de Evaluación Educativa (INEVAL), que permiten observar los aprendizajes alcanzados en diferentes niveles de formación y analizar los factores que pueden incidir en el desempeño estudiantil.
La mirada desde las Ciencias
Para el Ph. D. Marcos Francisco Guerrero Zambrano, docente investigador y profesor agregado de la Universidad Estatal de Milagro (UNEMI), los resultados en Ciencias responden a una combinación de factores y no pueden atribuirse a una sola causa.
El académico explica que las dificultades en el desempeño pueden relacionarse con aprendizajes acumulados desde niveles educativos anteriores, dificultades en comprensión lectora y razonamiento matemático, además de factores socioeconómicos, condiciones de infraestructura, asistencia escolar y oportunidades reales para que los estudiantes apliquen el conocimiento científico.
Guerrero, sostiene que uno de los desafíos consiste en lograr que los conocimientos adquiridos en el aula puedan utilizarse en situaciones que demanden investigación, análisis de datos y argumentación. Desde esta perspectiva, plantea revisar la relación entre el currículo, las metodologías de enseñanza y los sistemas de evaluación.
Entre las acciones que considera necesarias están el impulso de una enseñanza basada en la indagación y la experimentación, el desarrollo de habilidades para interpretar gráficos, datos y evidencias, así como la detección temprana de dificultades mediante procesos de evaluación formativa.
El docente investigador agrega que la alfabetización digital y el uso de herramientas de inteligencia artificial deben incorporarse con un propósito educativo, orientado a investigar, contrastar información y recibir retroalimentación, sin sustituir el razonamiento del estudiante.
Matemática: comprender antes que aplicar
En matemática, el análisis del académico de UNEMI apunta a dificultades que pueden acumularse a lo largo de la trayectoria escolar y que están relacionadas con la consolidación de conocimientos fundamentales, la comprensión de problemas escritos y el desarrollo del razonamiento.
Para Guerrero, el reto no se limita al dominio de operaciones o a la aplicación mecánica de algoritmos. El estudiante debe desarrollar la capacidad de comprender una situación, representarla matemáticamente, seleccionar una estrategia, resolverla, interpretar el resultado y justificar el procedimiento utilizado.
En este proceso adquieren importancia las diferentes representaciones —verbales, algebraicas, gráficas y tabulares—, junto con la evaluación formativa y una retroalimentación que permita comprender y corregir los errores.
El académico considera necesario identificar de manera temprana los aprendizajes que no han sido consolidados y ofrecer apoyos diferenciados a los estudiantes. Este trabajo permitiría atender las dificultades antes de que se acumulen y afecten el desarrollo de competencias en niveles posteriores.
Más allá de las cifras
Los resultados de PISA y de las evaluaciones nacionales ofrecen información que trasciende la comparación de puntajes. Desde la academia, representan una oportunidad para analizar qué ocurre en los procesos de enseñanza y aprendizaje, identificar las competencias que requieren mayor atención y generar acciones orientadas a su fortalecimiento.
El análisis académico realizado desde la Universidad Estatal de Milagro permite comprender que las dificultades en Ciencias y Matemática responden a factores relacionados entre sí y requieren respuestas que involucren metodologías de enseñanza, sistemas de evaluación, formación docente y acompañamiento a los estudiantes.
El desafío para el sistema educativo ecuatoriano está en convertir los resultados de las evaluaciones en información útil para la toma de decisiones. La identificación temprana de dificultades, el fortalecimiento de las competencias fundamentales y la generación de mayores oportunidades para aplicar el conocimiento pueden contribuir a mejorar los aprendizajes de las nuevas generaciones.
Read More