
El descanso cambia a lo largo de la vida. Especialistas de la Universidad Estatal de Milagro (UNEMI) explican cuánto tiempo de sueño necesitamos en cada etapa y por qué no basta únicamente con contar las horas.
Dormir las horas adecuadas es una necesidad que cambia de acuerdo con la etapa de la vida. Desde los primeros meses hasta la adultez mayor, el organismo requiere diferentes períodos de descanso para acompañar procesos como el crecimiento, la recuperación física, el aprendizaje y el bienestar emocional.
De acuerdo con las recomendaciones difundidas por Mayo Clinic, los recién nacidos de 0 a 3 meses necesitan entre 14 y 17 horas de sueño al día, incluidos los períodos de siesta. En los bebés de 4 a 11 meses, la recomendación se sitúa entre 12 y 15 horas.
El Dr. Tyrone Toala, médico de Servicios de Bienestar Universitario de la Universidad Estatal de Milagro (UNEMI), explica que esta necesidad disminuye progresivamente conforme avanza el desarrollo.
Los niños pequeños de 1 a 2 años requieren entre 11 y 14 horas, mientras que los preescolares de 3 a 5 años necesitan entre 10 y 13 horas diarias. En la edad escolar, entre los 6 y 13 años, la recomendación se ubica entre 9 y 11 horas por noche. Para los adolescentes de 14 a 17 años, el rango recomendado es de 8 a 10 horas.
“Conforme avanza el desarrollo, la necesidad baja: los preescolares de 3 a 5 años deben dormir de 10 a 13 horas, los niños en edad escolar de 6 a 13 años entre 9 y 11 horas y los adolescentes de 14 a 17 años necesitan de 8 a 10 horas”, señala el Dr. Toala.
En la etapa adulta, las necesidades continúan ajustándose. Las personas de 18 a 64 años requieren generalmente entre 7 y 9 horas de sueño por noche, mientras que para los adultos de 65 años en adelante el rango recomendado se encuentra entre 7 y 8 horas.
Dormir bien no depende únicamente de contar las horas
La cantidad de sueño es un indicador importante, pero un descanso adecuado también involucra otros factores. Mantener horarios relativamente regulares, generar condiciones apropiadas para dormir y prestar atención a las señales del organismo forman parte de los hábitos que pueden favorecer un sueño saludable.
Desde el ámbito de la salud mental, la Mgtr. Joselyn Noboa, psicóloga de UNEMI, destaca la importancia de considerar la relación entre el sueño y el bienestar emocional.
“Como psicóloga puedo orientar sobre la importancia del sueño y los hábitos que favorecen un descanso saludable. La cantidad de horas depende de la edad, pero si una persona tiene dificultades persistentes para dormir o descansar, es importante una valoración médica”, explica.
Las dificultades para conciliar o mantener el sueño, los despertares frecuentes o la sensación constante de no haber descansado pueden requerir atención profesional, especialmente cuando estas situaciones se mantienen en el tiempo e interfieren con las actividades cotidianas.
Para la comunidad universitaria, conocer las necesidades de sueño según la edad permite comprender que el descanso también forma parte del cuidado de la salud. La orientación de profesionales, como los que integran los Servicios de Bienestar Universitario de UNEMI, puede contribuir a identificar situaciones que requieren una atención más específica.
En definitiva, no existe una cantidad de horas de sueño que sea igual para todas las personas durante toda la vida. Las necesidades cambian según la edad y las condiciones individuales. Más allá de alcanzar un determinado número de horas, mantener hábitos saludables y prestar atención a la calidad del descanso son aspectos importantes para el bienestar cotidiano.
UNEMI Explica: conocimiento especializado para comprender los temas que forman parte de nuestra vida cotidiana.

