
La ubicación geográfica, la altitud, la radiación solar, la humedad, las condiciones del océano Pacífico y el cambio climático intervienen en las temperaturas que experimenta el país. Especialistas de la Universidad Estatal de Milagro explican por qué el calor puede sentirse de manera diferente entre las distintas regiones del territorio ecuatoriano.
Ecuador experimenta jornadas de altas temperaturas que generan inquietud entre la población, especialmente en las ciudades de la Costa, donde la combinación de calor y humedad puede incrementar la sensación térmica. Aunque la ubicación ecuatorial del país determina una alta exposición a la radiación solar, las temperaturas responden a la interacción de factores geográficos, atmosféricos, oceánicos y ambientales.
La ubicación geográfica es uno de los primeros elementos para comprender las condiciones térmicas del país. La Mgtr. Jennyffer Yépez, docente de la Universidad Estatal de Milagro (UNEMI), explica que Ecuador se encuentra en la zona ecuatorial del planeta, donde los rayos solares inciden de manera más directa durante gran parte del año y las superficies reciben una importante cantidad de energía solar.
Sin embargo, encontrarse cerca de la línea ecuatorial no significa que todo el territorio registre las mismas temperaturas. La especialista señala que la altitud desempeña un papel determinante. Por esta razón, en regiones bajas como la Costa y la Amazonía predominan temperaturas más altas, mientras que en las ciudades de la Sierra, ubicadas a mayor altitud, las condiciones son diferentes.
A estos factores se suman la humedad, la nubosidad y los vientos. En las zonas cercanas al mar, los niveles elevados de humedad pueden incrementar la sensación térmica, debido a que el sudor se evapora con mayor dificultad y el organismo pierde eficiencia para disipar el calor.
La escasa nubosidad también puede intensificar la incidencia de la radiación solar sobre la superficie. Cuando predominan los cielos despejados, existe una menor cobertura de nubes que limite el paso directo de la radiación.
El Mgtr. Javier Alcázar Espinoza, director de la carrera de Ingeniería Ambiental de UNEMI, explica que el calor en Ecuador responde precisamente a la interacción de varios elementos: la ubicación ecuatorial, la altitud de cada región, la humedad, la radiación solar, la nubosidad y los vientos, además de la temperatura del océano Pacífico y la variabilidad climática asociada al fenómeno ENOS (El Niño-Oscilación del Sur).
El calor también se concentra en las ciudades
A las condiciones naturales se suma un fenómeno relacionado con la configuración de los espacios urbanos: la isla de calor urbana. El cemento, el asfalto, los edificios y otras superficies construidas absorben energía durante el día y posteriormente liberan parte de ese calor, lo que puede incrementar las temperaturas en determinados sectores.
Este fenómeno puede resultar más evidente en zonas con una alta concentración de edificaciones y poca vegetación, donde disminuye la capacidad natural del entorno para regular la temperatura.
La presencia de árboles, áreas verdes y superficies permeables puede contribuir a moderar las condiciones térmicas, mientras que la expansión de zonas construidas modifica la manera en que las ciudades absorben y liberan calor.
El océano Pacífico también influye
La temperatura del océano Pacífico constituye otro componente importante de las condiciones climáticas del Ecuador. Durante episodios asociados al fenómeno de El Niño, el calentamiento de las aguas puede producir modificaciones en las condiciones atmosféricas que se sienten especialmente en la región Costa.
Estos cambios no afectan únicamente la temperatura. Las variaciones en las condiciones del océano pueden tener repercusiones ambientales, económicas y sociales.
Un reportaje difundido por Ecuavisa recoge algunos de estos efectos en balnearios de la provincia de Santa Elena, donde actividades como la pesca, el turismo y el comercio pueden experimentar cambios relacionados con las condiciones del mar.
En el sector pesquero, por ejemplo, las variaciones en la temperatura del agua pueden modificar la distribución de determinadas especies, lo que repercute en quienes dependen directamente de esta actividad y en otros actores vinculados con la cadena productiva.
El comportamiento del océano demuestra que las condiciones térmicas que experimenta Ecuador forman parte de un sistema mucho más amplio, en el que interactúan la atmósfera y el océano.
¿Por qué el calor es diferente en la Costa y la Sierra?
Las condiciones climáticas no son iguales en todo el territorio ecuatoriano. La diversidad geográfica del país permite que las temperaturas varíen considerablemente entre regiones e incluso entre localidades relativamente cercanas.
En la Sierra, la altitud y la presencia de la cordillera de los Andes generan condiciones distintas a las de las zonas bajas. A medida que aumenta la altitud, las temperaturas tienden a disminuir, lo que ayuda a explicar las diferencias que pueden registrarse entre ciudades de la región interandina y localidades de la Costa.
Por ello, una misma jornada puede sentirse de manera muy diferente entre Guayaquil, Milagro, Quito u otras ciudades del país. La altitud, la humedad, la radiación solar, la nubosidad y los vientos interactúan y determinan las condiciones particulares que experimenta cada población.
Cambio climático: un factor que no puede ignorarse
A los factores naturales se suman aquellos relacionados con la actividad humana. Dalton Guarnizo, docente de UNEMI, señala que entre los elementos que deben considerarse se encuentran el efecto invernadero, el cambio climático y la contaminación atmosférica generada por diferentes actividades humanas.
El efecto invernadero es un proceso natural que permite mantener condiciones de temperatura compatibles con la vida en el planeta. Sin embargo, el incremento de la concentración de determinados gases de efecto invernadero como consecuencia de las actividades humanas contribuye al calentamiento global y altera el equilibrio del sistema climático.
Para el Mgtr. Javier Alcázar Espinoza, este escenario trasciende las fronteras del Ecuador. El aumento de las temperaturas globales asociado al cambio climático constituye un factor que debe considerarse al analizar las condiciones actuales y futuras.
Sus efectos pueden extenderse a la salud, los ecosistemas, la disponibilidad de recursos y las actividades productivas, generando nuevos desafíos para las ciudades y comunidades.
El calor no tiene una sola explicación
Comprender por qué hace tanto calor en Ecuador implica observar la interacción de múltiples factores: la posición geográfica del país, la radiación solar, la altitud, la humedad, la nubosidad, los vientos, el comportamiento del océano Pacífico, las características de las ciudades y el cambio climático.
Por ello, atribuir las altas temperaturas a una sola causa no permite explicar la complejidad del fenómeno. Las condiciones que experimenta la población son el resultado de un sistema en el que interactúan procesos locales, regionales y globales.
Entender estos factores también permite comprender por qué el calor puede sentirse con distinta intensidad dependiendo del lugar y por qué los cambios en el clima representan un desafío que va más allá de la temperatura: sus efectos alcanzan la vida cotidiana, la salud, las actividades productivas y el ambiente.
UNEMI Explica: conocimiento especializado para comprender los cambios que están transformando nuestra sociedad.

