
La Universidad Estatal de Milagro (UNEMI) ejecutó un proyecto de innovación tecnológica orientado al monitoreo de la calidad del aire en la zona urbana del cantón Milagro, mediante la construcción de una red de nodos basada en tecnología IoT (Internet de las Cosas), consolidándose como una iniciativa pionera a nivel local en la generación de información ambiental con un enfoque científico, preventivo y de acceso ciudadano.
El proyecto, adscrito a la línea de investigación de Desarrollo Sostenible, fue desarrollado por un equipo multidisciplinario liderado por el Ph. D. Víctor Rea Sánchez, con la participación del Mgtr. Freddy Bravo como codirector y los investigadores asociados Mgtr. Javier Alcázar, Mgtr. Carlos Vaca y Mgtr. Delia Noriega, fortaleciendo el rol de la academia en la producción de conocimiento aplicado a problemáticas ambientales locales.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 99 % de la población mundial respira aire que excede los límites establecidos en sus directrices, y un informe del año 2016 ubicó a la ciudad de Milagro como la segunda más contaminada del Ecuador, lo que evidencia un escenario crítico para la salud pública. La exposición prolongada a contaminantes atmosféricos está asociada al incremento de infecciones respiratorias, enfermedades cardiovasculares, accidentes cerebrovasculares y cáncer de pulmón, afectando principalmente a poblaciones vulnerables como niños, adultos mayores y mujeres.
Estos antecedentes motivaron a la UNEMI a desarrollar una solución tecnológica local que permita medir, analizar y visualizar el comportamiento real de los contaminantes atmosféricos, superando la histórica carencia de datos continuos y sistemáticos en la ciudad, así lo indica el director del proyecto.
La red de monitoreo estuvo conformada por cinco nodos IoT, ubicados estratégicamente en el casco urbano de Milagro: Parque Norte, Parque Central, Parque de la Madre, Universidad Estatal de Milagro y Terminal Terrestre. Estos puntos fueron seleccionados considerando criterios técnicos como cobertura espacial de norte a sur, cercanía a distintas fuentes de contaminación, flujo vehicular, seguridad física, así como acceso a energía eléctrica y conectividad a internet.
Cada estación fue equipada con sensores de calidad del aire y conectividad IoT mediante Raspberry Pi, permitiendo la medición de contaminantes clave como PM₁, PM₂.₅, PM₁₀, CO, O₃, SO₂ y NO₂, con un intervalo de registro de cada 10 minutos, durante el periodo comprendido entre octubre y noviembre de 2024. Los datos obtenidos fueron transmitidos automáticamente a la nube para su almacenamiento y análisis.
El procesamiento de la información incluyó procesos de normalización y eliminación de valores atípicos, lo que permitió contrastar los resultados con la normativa ambiental ecuatoriana establecida en el Texto Unificado de Legislación Secundaria del Ministerio del Ambiente (TULSMA). Si bien se identificaron limitaciones propias de los sensores de bajo costo frente a estaciones tradicionales, la red demostró ser una alternativa técnicamente viable como sistema inicial de alerta ambiental, especialmente para ciudades con recursos limitados.
Como parte del enfoque de transparencia y vinculación con la sociedad, se desarrolló el sitio web “Medición Calidad del Aire Milagro”, una plataforma digital que permite visualizar los resultados del monitoreo en tiempo real, con actualizaciones automáticas cada 10 minutos. Esta herramienta centraliza la información, facilita su interpretación mediante gráficos y se constituye en un instrumento clave para la divulgación científica, la educación ambiental y la alerta temprana para la gestión ambiental urbana.
Los resultados consolidados evidencian que la mayoría de los contaminantes medidos superan los límites establecidos por la normativa ecuatoriana y las directrices de la OMS, particularmente el material particulado PM₂.₅ y PM₁₀, el ozono troposférico, el monóxido de carbono y el dióxido de nitrógeno. Las zonas con mayores concentraciones corresponden, de manera consistente, al Parque de la Madre, la UNEMI y el Terminal Terrestre, áreas asociadas a alta carga vehicular, intensa actividad urbana y procesos fotoquímicos favorecidos por la radiación solar.
En contraste, el dióxido de azufre (SO₂) presentó concentraciones bajas en todos los puntos de monitoreo, lo que sugiere una limitada incidencia de fuentes industriales sulfuradas en el área urbana evaluada.
Desde un enfoque técnico y preventivo, la UNEMI enfatiza que estos resultados deben interpretarse como una alerta ambiental y un diagnóstico preliminar, mas no como una declaración oficial de incumplimiento, en concordancia con el principio de prevención del Código Orgánico del Ambiente y la Constitución de la República, así lo menciona el codirector del proyecto.
Entre las conclusiones del estudio se destaca que la red IoT se encuentra plenamente operativa, permitiendo la recolección y transmisión de datos en tiempo real. A partir de esta experiencia, la universidad proyecta fortalecer la medición de parámetros, desarrollar una aplicación de acceso ciudadano con alertas tempranas por zonas, ampliar la red de nodos y consolidar procesos de vinculación con la colectividad, orientados al fortalecimiento de capacidades comunitarias y a la concienciación ciudadana sobre la calidad del aire en Milagro, así lo indica el Mgtr. Javier Alcázar, miembro del proyecto.
Con esta iniciativa, la Universidad Estatal de Milagro consolida su compromiso con la innovación, la investigación aplicada y el desarrollo sostenible, posicionando a la academia como un actor estratégico en la construcción de soluciones basadas en evidencia para la protección de la salud, el ambiente y la calidad de vida de la ciudadanía.







