
Reconocer las emociones, identificar personas de confianza y fortalecer las redes de apoyo fueron los ejes de una jornada desarrollada con adultos mayores del recinto Paraíso, en la parroquia Chobo, del cantón Milagro. La Universidad Estatal de Milagro (UNEMI) participó en este encuentro mediante sus actividades de vinculación con la sociedad.
La jornada se realizó en el marco del proyecto Sabias Experiencias, que promueve el mantenimiento de las capacidades cognitivas, motrices y emocionales de sus 135 beneficiarios mediante actividades recreativas, educativas y de integración comunitaria.
La Mgtr. Karen Arteaga, psicóloga de la Unidad de Salud y Desarrollo Humano de UNEMI, dirigió un taller sobre afrontamiento emocional frente a posibles emergencias ocasionadas por lluvias intensas e inundaciones durante la temporada invernal.
A través de la dinámica de las fortalezas, los participantes identificaron los recursos personales y afectivos que les ayudan a enfrentar las dificultades cotidianas. Entre ellos destacaron la fe y el acompañamiento familiar como fuentes de apoyo y seguridad emocional.
Uno de los momentos centrales fue la construcción simbólica de una cadena de apoyo. Cada asistente reconoció a familiares, amigos, vecinos o instituciones a quienes podría acudir ante una emergencia. Los eslabones se unieron para representar la importancia de la solidaridad y de contar con vínculos de confianza en situaciones de riesgo.
El taller también permitió conversar sobre el temor, la incertidumbre y la preocupación que pueden surgir ante una emergencia, así como sobre la importancia de reconocer estas emociones y solicitar ayuda.
Un espacio para mantenerse activos y acompañados
La Mgtr. Maribel Caicedo, gerontóloga y directora del proyecto, explicó que Sabias Experiencias ofrece a los adultos mayores un espacio para compartir, sentirse escuchados y conservar sus habilidades.
“Nuestro objetivo es mantener a los adultos mayores activos y dinámicos, que conserven sus destrezas, sus capacidades cognitivas y motrices. Trabajamos mucho en el aspecto emocional, porque algunos atraviesan situaciones de depresión o abandono. Aquí los recibimos con amor, cariño y encuentran la amistad de sus compañeros”, expresó.
Caicedo destacó, además, el aporte de los estudiantes de UNEMI, quienes aplican sus conocimientos y conocen directamente las necesidades de los beneficiarios durante sus actividades de vinculación.
El proyecto cuenta con el respaldo del Ministerio de Desarrollo Humano y del Gobierno Autónomo Descentralizado Parroquial de Chobo, instituciones que contribuyen a la alimentación y atención de los participantes.
Aprendizaje y compañía
Para los beneficiarios, estos encuentros representan una oportunidad de aprender y compartir con sus compañeros. Eduardo Vargas expresó su aprecio por las actividades y por quienes dedican tiempo a acompañarlos.
Jadira Freire Sánchez, también beneficiaria, relató que, pese a las dificultades de salud y a la pérdida de su esposo, mantiene el interés por asistir y reencontrarse con el grupo.
“Nos sentimos bien porque venimos aquí con todos los compañeros. Cuando vienen ustedes, es algo bueno para nosotros escucharlos y aprender. Que sigan viniendo”, manifestó al referirse a la presencia del personal universitario.
La jornada concluyó con dinámicas físicas dirigidas por Caicedo, en un ambiente de entusiasmo y compañerismo. Mediante estos espacios, UNEMI acerca el conocimiento universitario a la comunidad y contribuye al bienestar de los adultos mayores, reconociendo la importancia de que se sientan acompañados, escuchados y valorados.
