
La inteligencia artificial está transformando la manera de enseñar, aprender y evaluar. La Mgtr. Graciela Castro, directora de la Escuela de Educación de la Facultad de Posgrados de UNEMI, explica cómo aprovechar estas herramientas sin reemplazar el aprendizaje ni el pensamiento crítico.
La inteligencia artificial (IA) ya forma parte de la educación. Herramientas capaces de generar textos, explicar conceptos, organizar información o apoyar procesos de investigación ofrecen nuevas posibilidades para estudiantes y docentes.
Pero su incorporación también plantea nuevos desafíos: ¿cómo utilizar la IA para aprender realmente?, ¿qué papel tendrá el docente? y ¿cómo deberían cambiar las formas de evaluación?
Para la profesional, el impacto de esta tecnología implica repensar algunos procesos educativos.
“La transformación más profunda está en que nos obliga a revisar qué enseñamos y cómo evaluamos. La incorporación de IA necesita una intención pedagógica clara y considerar las diferencias de acceso y preparación de nuestros estudiantes.”
Inteligencia artificial: una herramienta para aprender
Uno de los principales aportes de la IA en la educación es el acceso rápido a explicaciones, información e ideas que pueden complementar el aprendizaje.
Sin embargo, utilizar estas herramientas no garantiza que exista aprendizaje. Su uso debe partir del trabajo y razonamiento del propio estudiante.
Antes de recurrir a la IA, es recomendable intentar resolver una actividad, identificar las dificultades y utilizarla como apoyo para comprender aquello que todavía no se domina.
“En lugar de solicitar un ensayo completo, podrían presentar una idea que hayan desarrollado y pedir que se señalen sus debilidades. Eso les permite volver sobre su razonamiento y mejorarlo.”
Además, la información generada debe ser contrastada con fuentes confiables. Para Castro, una evidencia de aprendizaje ocurre cuando el estudiante puede explicar con sus propias palabras lo que hizo, justificar sus decisiones y aplicar lo aprendido en una situación diferente.
¿La inteligencia artificial reemplazará a los docentes?
La incorporación de la IA también está modificando el rol de los profesores. Si una herramienta puede proporcionar información en segundos, el docente adquiere mayor importancia como guía del proceso de aprendizaje.
Orientar, contextualizar, estimular el pensamiento crítico y ayudar a distinguir información confiable son tareas que requieren criterio pedagógico y una relación humana.
“La IA hace más visible la necesidad de un docente que oriente, dialogue y acompañe el aprendizaje.”
Este escenario también plantea la necesidad de revisar las prácticas educativas. Proyectos, debates, resolución de problemas y actividades que permitan explicar el proceso pueden adquirir mayor relevancia frente a evaluaciones basadas únicamente en la repetición de contenidos.
El desafío de evaluar en tiempos de IA
La evaluación es uno de los principales retos que plantea esta tecnología en la educación.
Si un estudiante puede utilizar estas herramientas para generar textos, resolver ejercicios o elaborar presentaciones, las instituciones educativas deben encontrar formas de comprobar que realmente comprende y puede aplicar los conocimientos adquiridos.
Esto no significa necesariamente prohibir la IA, sino establecer criterios claros sobre cuándo y cómo puede utilizarse.
En este contexto, la argumentación, la resolución de problemas, la aplicación de conocimientos y la capacidad de explicar el proceso seguido adquieren especial relevancia para evidenciar el aprendizaje.
Pensamiento crítico y uso responsable
La inteligencia artificial puede generar respuestas rápidas y bien estructuradas, pero no toda la información que proporciona es necesariamente correcta o completa.
Por ello, el pensamiento crítico es fundamental para analizar las respuestas, contrastar fuentes y construir conclusiones propias.
“Una respuesta puede estar muy bien redactada y, aun así, contener errores, omitir perspectivas o presentar una interpretación como si fuera la única posible.”
El uso responsable también implica verificar la información, proteger los datos personales y reconocer la intervención de la inteligencia artificial cuando corresponda.
¿Cómo utilizar la IA de manera responsable?
Para docentes y estudiantes, el punto de partida debería ser definir qué se quiere aprender antes de decidir utilizar una herramienta de inteligencia artificial.
“Mi principal recomendación es que cada uso de la IA tenga un propósito de aprendizaje. Antes de utilizarla, deberíamos preguntarnos qué queremos comprender o qué capacidad necesitamos desarrollar.”
Para los estudiantes, esto significa mantener hábitos fundamentales como leer, escribir, investigar y elaborar ideas propias. Para los docentes, implica experimentar con estas herramientas, comprender sus posibilidades y limitaciones, y establecer criterios claros para su utilización en cada actividad.
La inteligencia artificial puede ampliar las posibilidades de aprendizaje, pero no sustituye la capacidad humana de analizar, cuestionar, crear y tomar decisiones.
El desafío no está simplemente en aprender a utilizar la inteligencia artificial, sino en hacerlo sin dejar de pensar por nosotros mismos.
UNEMI Explica: conocimiento especializado para comprender los cambios que están transformando nuestra sociedad.



