
La jornada «Arte, Oficio y Tradición: Panes que cuentan nuestra historia» combinó formación práctica, reconocimiento artesanal y participación comunitaria. Una chakana elaborada con 2.000 panes de diez variedades fue el elemento central del encuentro.
El aroma del pan, los recuerdos de las panaderías de barrio y la experiencia de quienes han dedicado su vida a este oficio se encontraron en la Universidad Estatal de Milagro (UNEMI). La jornada «Arte, Oficio y Tradición: Panes que cuentan nuestra historia» reunió a maestros panificadores, emprendedores, docentes y estudiantes para compartir conocimientos y reconocer una actividad vinculada con la identidad cultural y productiva de Milagro.
La iniciativa se desarrolló a través del Vicerrectorado de Vinculación, con la participación de la Escuela de Formación y Emprendimiento y la carrera de Turismo en modalidad en línea. Su organización permitió a los estudiantes aplicar conocimientos académicos en un encuentro con artesanos que conservan técnicas y recetas transmitidas entre generaciones.
Durante su intervención, la MSc. Ámbar Verdugo, decana de Vinculación, destacó la importancia de acercar la universidad a la comunidad y reconocer los conocimientos tradicionales. También resaltó el trabajo de los estudiantes en la planificación y ejecución de las actividades.
Verdugo señaló que la vinculación adquiere sentido cuando la academia dialoga con el territorio, reconoce los saberes de sus habitantes y facilita el intercambio de experiencias entre generaciones.
Una tradición que se convierte en aprendizaje
Uno de los elementos centrales fue la construcción de una chakana, símbolo de la cultura andina, con 2.000 panes distribuidos en veinte mesas. La composición reunió diez variedades: carasucia, roscón rojo, galo plaza, caracol relleno, pan de leche, pan de piña, pan de chocolate, pan de coco, quesadillas y guaguas de pan.
Las preparaciones permitieron mostrar la diversidad de la panificación y recordar las costumbres familiares asociadas con su elaboración y consumo.
El Mgtr. Freddy Garaicoa, director de la Escuela de Formación y Emprendimiento y docente de Turismo en línea, explicó que la propuesta surgió de un acercamiento con el gremio de panificadores. A partir de esa colaboración, los estudiantes desarrollaron una experiencia práctica de organización de eventos, protocolo, logística y trabajo en equipo.
Garaicoa destacó que la jornada también permitió reconocer el oficio artesanal y mostrar las posibilidades de emprendimiento relacionadas con la gastronomía tradicional.
Reconocimiento al oficio panificador
Para Walter Torres, presidente del Gremio de Maestros Panificadores y Afines del Cantón Milagro, el encuentro representó una oportunidad para compartir los conocimientos de sus integrantes y dar a conocer el trabajo de los emprendedores locales.
Torres valoró la apertura de UNEMI y destacó el entusiasmo de los artesanos que participaron en la preparación de la jornada.
Entre ellos estuvo el maestro artesano Jorge Alvarado Garaicoa, quien, junto con los representantes del gremio, contribuyó a visibilizar la experiencia de quienes elaboran diariamente el pan y mantienen vigentes sus formas de preparación.
Durante el evento se entregó un reconocimiento al Gremio de Maestros Panificadores y Afines del Cantón Milagro. La placa fue recibida por Jorge Alvarado Garaicoa en representación de los artesanos. Asimismo, CEFOGAMI, la Escuela de Gastronomía El Hojaldre y el Monasterio de las Concepcionistas Franciscanas recibieron certificados por su contribución a las actividades de vinculación.
El encuentro permitió a los estudiantes aprender de la experiencia artesanal y a los panificadores presentar su trabajo ante la comunidad universitaria. Esta relación aporta a la valoración del oficio, la difusión de los emprendimientos y la transmisión de conocimientos que forman parte de la memoria gastronómica local.
A través de estas iniciativas, UNEMI propicia espacios de aprendizaje donde la formación universitaria se relaciona con las prácticas y necesidades de su entorno. En esta ocasión, el pan fue el punto de encuentro para reconocer la historia de Milagro y acercarla a nuevas generaciones.



