
La presión académica, la incertidumbre sobre el futuro, las relaciones personales y la exposición a las redes sociales pueden influir en el bienestar emocional. Un especialista de la Universidad Estatal de Milagro explica cómo reconocer señales que requieren atención y cuándo buscar orientación profesional.
La ansiedad puede aparecer ante situaciones de incertidumbre, presión o cambios importantes. Durante la juventud, las decisiones académicas, las expectativas sobre el futuro, las relaciones personales y la exposición constante a las redes sociales pueden convertirse en fuentes de preocupación.
Pero ¿qué factores pueden influir en la ansiedad de los jóvenes? ¿Cómo reconocer cuándo una preocupación cotidiana comienza a afectar el bienestar?
El Psic. Ángel Bermúdez, psicólogo integral de Seguridad y Salud Ocupacional de la Universidad Estatal de Milagro (UNEMI), explica algunos de los factores que pueden incidir en el bienestar emocional durante esta etapa.
“Algunos de estos factores pueden estar relacionados con la presión académica en los diferentes niveles (primaria, secundaria, universidad), también con problemas de carácter social, relaciones personales, incertidumbre sobre el futuro, dificultades económicas e incluso las redes sociales.”
¿Qué puede generar ansiedad en los jóvenes?
La juventud es una etapa marcada por cambios y decisiones. Elegir una carrera, iniciar la vida universitaria, incorporarse al mercado laboral, establecer relaciones y responder a determinadas expectativas sociales pueden generar incertidumbre.
A estas situaciones se suman otros factores que pueden afectar el bienestar emocional.
“Hay muchos factores como el estrés sostenido, experiencias negativas, trastornos del sueño, aislamiento depresivo, consumo de sustancias, entre otros.”
Las redes sociales también forman parte de este entorno. La exposición permanente a contenidos relacionados con el éxito, los viajes, las relaciones, la apariencia física o los logros profesionales puede favorecer la comparación con otras personas y generar expectativas difíciles de alcanzar.
Sin embargo, lo que se muestra en estos espacios representa solamente una parte de la realidad. Por ello, es importante mantener una mirada crítica frente a los contenidos que se consumen diariamente y reconocer el impacto que pueden tener en el bienestar emocional.
¿Cómo reconocer las señales de alerta?
Sentir preocupación o nerviosismo ante determinadas situaciones forma parte de la vida cotidiana y no significa necesariamente que exista un trastorno de ansiedad.
La situación requiere mayor atención cuando el malestar se vuelve persistente y comienza a interferir con las actividades habituales, las relaciones personales, los estudios, el trabajo o el descanso.
“Cuando existe una constante preocupación, irritabilidad o dificultad para concentrarse en sus diferentes actividades, son algunos rasgos que deberían llamarnos la atención.”
Reconocer estas señales no implica realizar un diagnóstico, pero sí puede convertirse en una oportunidad para hablar sobre lo que está ocurriendo y buscar orientación profesional.
Pedir ayuda también es cuidar la salud
Hablar sobre lo que sentimos puede ser un primer paso para encontrar apoyo. Contar con personas de confianza y acudir a un profesional cuando el malestar comienza a afectar la vida cotidiana permite abordar la situación de manera oportuna.
Para Bermúdez, el sufrimiento emocional no debe asumirse como algo que simplemente debe soportarse.
“Pedir ayuda no es una debilidad. Es una forma responsable de cuidar tu propia vida. Hablar oportunamente puede evitar que esta situación se agrave y se convierta en una tragedia.”
Buscar orientación profesional permite comprender lo que está ocurriendo y contar con herramientas adecuadas para afrontar las dificultades. El acompañamiento de familiares, amigos y personas cercanas también puede ser importante para identificar cambios y facilitar el acceso a apoyo especializado cuando sea necesario.
¿Qué pueden hacer los jóvenes para cuidar su bienestar?
No existe una fórmula única para prevenir la ansiedad. Sin embargo, mantener rutinas equilibradas, cuidar el descanso, realizar actividad física, organizar las responsabilidades y conservar vínculos sociales pueden contribuir al bienestar general.
También es importante reconocer los propios límites, prestar atención a los cambios en el estado emocional y evitar normalizar un malestar que permanece en el tiempo.
“El sufrimiento no debería ser normalizado. Hay que hablar con un profesional de manera oportuna. Debemos ser mucho más observadores dentro de nuestro propio entorno, porque ahí puede estar alguien que puede necesitar ayuda.”
Comprender la ansiedad es el primer paso
La ansiedad forma parte de la experiencia humana y puede aparecer como respuesta ante diferentes situaciones. Sin embargo, cuando la preocupación o el malestar persisten y comienzan a interferir con la vida cotidiana, es importante prestarles atención.
Reconocer las señales, hablar sobre lo que sentimos y buscar orientación profesional cuando sea necesario son acciones que pueden contribuir al cuidado de la salud mental.
Comprender lo que ocurre, evitar normalizar el sufrimiento emocional y generar espacios en los que los jóvenes puedan expresar sus preocupaciones son también pasos importantes para promover su bienestar.
UNEMI Explica: conocimiento especializado para comprender los temas que impactan nuestra vida cotidiana.



